Review del juego Fungi: ¡del bosque a la sartén!

Juego: Fungi
Autor: Brent Povis
Editorial: Devir
Nº de jugadores: 2
Duración estimada: 25 minutos aprox. 

         "Nature alone is antique, and the oldest art a mushroom."
          Thomas Carlyle

Demos un paseo por el bosque y ¡recojamos una setas qué cocinar!

Lo primero a destacar de "Fungi" sería que, en relación con su precio (entre 12 y 15 euros), se trata de un juego bastante decente. Tiene una grandísima cantidad de cartas (86 de bosque, 8 de noche, 12 bastones, una de zapatos...) y son todas realmente bonitas. Las ilustraciones de todas las cartas son muy detalladas y llaman la atención en seguida. 

Imagen de la caja del juego Fungi
Juego Fungi

Una vez hemos tenido una buena impresión de su precio y su presentación pasamos a analizar sus mecánicas. Está todo bastante bien explicado en su sencillo manual de instrucciones desplegable. Si bien puede resultar un poco aburrido de aprender, una vez entiendes su mecánica es repetir exactamente lo mismo una y otra vez. Podríamos decir como punto negativo que solo pueden jugar dos personas, lo que siempre limita el uso que le vamos a dar, pero es entendible una vez comprendes cómo va el juego. 

Con sus cartas, el juego te lleva a un bosque muy pintoresco por el que das un paseo con otro jugador, recogiendo setas que luego tendrás que cocinar. Se prepara con el mazo de cartas de bosque a un lado, 8 cartas de bosque ya dispuestas sobre el tablero boca arriba, el mazo de cartas de noche a un lado y un lugar para dejar las cartas en descomposición (aquellas que ya no queremos). Una carta con dos zapatos nos marca donde nos encontramos y a qué dos setas tenemos acceso fácil. Para acceder a las cartas más lejanas necesitamos palitos que solo podremos conseguir vendiendo setas durante el juego. Cuanto más lejos de los zapatos está la seta que queremos, más palos necesitamos para alcanzarla. 
Imagen de cartas del juego Fungi
Cada turno, el jugador activo puede hacer una única acción escogiendo entre: coger carta de bosque (una de las cartas en la mesa), vender setas a cambio de palos (solo podemos venderlas si tenemos, como mínimo, dos setas de un mismo tipo), bajar una sartén (coger una carta sartén y ponerla en la mesa para jugarla más adelante), cocinar (solo podremos hacerlo si tenemos una sartén libre y, como mínimo, tres cartas del mismo tipo de seta) o coger lo que hay en la pila de descomposición (como mucho habrá 4 cartas ahí, porque a la 5ª se descartan del juego). El jugador tiene un límite de 8 cartas en mano, pudiendo aumentarlo en 2 más si consigue cestas (que bajan directas a su zona de juego).

Lo engorroso es que al final de cada turno, el jugador debe descartar una carta de las que hay en la mesa de juego esperando a ser recogidas y sacar del mazo bosque las que hagan falta hasta completar las 8 que siempre debe haber dispuestas. Uno se pasa el rato corriendo las cartas hacia un lado y sacando nuevas. El juego termina cuando se acaba el mazo de cartas bosque, es decir, al terminar nuestro paseo. Cada jugador cuenta los puntos que sus setas cocinadas le otorgan y gana el que más tenga. Algo a tener en cuenta es que las cartas mantequilla y sidra otorgan puntos extra a la receta cocinada, ya que la hacen más sabrosa, pero para usarlas hace falta que el grupo de setas que cocinamos sea de 4 o más o de 5 o más, respectivamente. 

Imagen de una seta - Fungi

Recoger setas por la noche tiene sus ventajas. El sabor de cada seta se ve aumentado por dos gracias a la luz de la luna, así pues las cartas de bosque con setas tienen una versión de noche muy bonita, que valen el doble de puntos y que se consiguen solamente al coger del bosque una carta de luna (que intercambiaremos inmediatamente por una carta de noche). 

Desde luego es un juego relajante, no demasiado complicado y bastante original. Es cierto que tampoco nos vamos a divertir como locos ni vamos a querer jugar repetidamente el mismo día, pero como juego casual cumple, pues es bastante barato, como hemos dicho arriba. 

Algo curioso es que en el manual tenemos el nombre "vulgar" o cotidiano de cada seta así como su nombre científico. Teniendo en cuenta que es un juego recomendado a partir de 10 años (aunque no sé yo si los niños no se hartarían antes de aprender cómo se juega) es muy buena idea dar un poco de información sobre cada seta. Por ejemplo, está la "amanita", que es una seta venenosa en el juego y que, como tal, no puede ser cocinada y nos sirve para descartarnos otras setas. 

En resumidas cuentas:

Pros: 

  • Ilustraciones muy buenas y llamativas.
  • Temática curiosa y distendida. 
  • Perfecto en relación calidad/precio.
Cons: 
  • Mecánica algo engorrosa. 
  • La limitación de solo dos jugadores. 

Nota (0-10): 8

Para ambientar las partidas: 

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